Al igual que hay empresas que se legalizan en forma de asociaciones y fundaciones, también hay agencias que se legalizan en forma de sindicatos. Algunos de ellos tienen una raíz histórica sindical, pero desde los «pactos de la Moncloa» que pasaron de tener una base obrera a tener una base institucional.
En el mismo sentido se van transformando todos aquellos sindicatos que se integran en el sistema electoral y de representación unitaria, así como los que integran abogados asalariados en su plantilla.
- Cómo actúan: Utilizan las leyes como baremo de lo correcto y lo incorrecto. Aún cuando una ley es injusta, abrazan la ley, los tribunales y en definitiva el sistema de gobierno representativo.
- Sus ventajas: Se les garantiza la presencia en las mesas de negociación de convenios colectivos, reciben importantes subvenciones por sus resultados electorales, suelen conseguir representación en las empresas de más de 50 trabajadores, incluyendo las administraciones del Estado.
- Las desventajas: Están tan domesticados por el Estado que sus negociaciones apenas conllevan mejoras a la clase trabajadora, y cualquier cambio de un aspecto lo es a sacrificio de otro. Su campo de acción sólo es la vía jurídica, pues han abandonado la vía sindical.
Esta clase de organizaciones alardean de fuerza numérica y capacidad de influencia, pero lo cierto es que apenas cuentan con voluntariado, sus miembros se preocupan básicamente por mantener su posición como liberado, y cada vez que encajan la mano del jefe de estado pierden toda credibilidad ante la clase trabajadora.
